El Monasterio

Arquitectura

 

La Iglesia de Guadalupe ha sido edificada tres veces a lo largo de su historia, lo que dificulta enormemente poder detallar su origen constructivo, en cuya investigación se han centrado muchos de los estudios realizados en el Monasterio.

Considerada más una ermita, la primitiva iglesia (extinguida en su totalidad) se hizo a finales del siglo XIII. La segunda de estilo mudéjar se estima fue edificada a principios del XIV (aún subsiste un ábside) y la última (la actual) fue finalizada en torno a 1403.
Se compone de tres naves, crucero y cabecera, de cruz latina y ábside poligonal.

Destacan sus bóvedas de crucería. La nave central queda iluminada por los grandes ventanales góticos con bellas lacerías, con luz hacia un pasadizo situado en el grueso del muro, en cuyo lateral había un nuevo ventanal, con toda probabilidad muy semejante. Elementos muy característicos del gótico español y de las escuelas inglesa y francesa, se conjugan en este espacio, dándole una autenticidad y originalidad de excepción.

El Retablo

 

El Retablo mayor del templo es una obra extraordianaria, trazado por Juan Gómez de Mora y ejecutada por Juan Bautista Montenegro, con esculturas de Giraldo de Merlo, Jorge Manuel Theotocópuli y Juan Muñoz. Los lienzos son de Vicente Carducho y Eugenio Cajés, con dorados de Gaspar Cerezo y Gonzalo Marín.

El sagrario, situado en la parte inferior del retablo, fue escritorio del rey Felipe II, realizado en madera de cedro con aplicaciones de bronce.

El Coro

 

El Coro alto de la Iglesia dispuesto a los pies destaca por su sillería coral de estilo barroco con una interesante iconografía con 96 relieves. En el mismo coro se destaca la existencia de un gran atril o facistol barroco, labrado en bronce, dos retablos adosados a los pilares inmediatos al templo con dos lienzos grandes atribuidos a Zurbarán y otros más pequeños de autor desconocido.

Otras muchas obras pictóricas y escultóricas completan este espacio singular y excepcional del templo.

El Claustro

 

El Claustro mudéjar de Guadalupe es uno de los mejores de su estilo, construido entre 1389 y 1405. Se compone de dos plantas de forma rectangular, con unos 40 metros de lado y doble número de arcos en el cuerpo alto con respecto al bajo.

Destaca en el claustro el templete realizado con barro cocido y ladrillo aplantillado, decorado con azulejos y yeserías. Corona su arquitectura una flecha con corchetes de cerámica blanca y verde, que se prolonga en una cruz de hierro. Su autoría es de Fray Juan de Sevilla, que probablemente fuera también del propio claustro. Otro templete, más recoleto se localiza frente a la puerta que conecta la actual Hospedería con el claustro, el que existe una réplica de la fuente del lavabo o Lavatorium, realizada en 1402 por Juan Francés y que en la actualidad se sitúa en la Capilla de Santa Ana. Este templete es de planta cuadrada con cuatro arcos de herradura.

El claustro posee unos lienzos de gran tamaño que nos muestran los numerosos milagros en los que ha intervenido la Virgen, de ahí que a este claustro también se le llama “de los milagros”. Son obra de fray Juan de Santa María, que los pintó entre 1621 y 1623.

En este espacio se encuentran también un buen número de sepulcros, donde destaca el realizado entre 1458 y 1460 por Egas Cueman para fray Gonzalo de Illescas, Obispo de Córdoba y Prior del Monasterio; también el del último Prior secular, Don Juan Serrano.
El Claustro Gótico, denominado también claustro de la enfermería o de la botica, actualmente utilizado dentro de las instalaciones de la Hospedería del Monasterio, es una obra mixta, de estilo mudéjar, gótico y clásico. Planta rectangular y fábrica de ladrillo, con seis arcos en los lados este y oeste, y cinco en el lado norte. Se compone de tres pisos.

Los arcos son de medio punto (piso bajo), apuntados de tracería gótica de ladrillo aplantillado y pretil calado con rosetones y nervaturas (segunda planta) y arcos escarzanos sobre pilares octogonales los de la tercera planta.
El claustro tiene un cerramiento exterior a base de mampostería, coronados en los ángulos por torreones cilíndricos rematados por chapiteles con tejas policromas de cerámica vidriada. Destacándose cuatro ventanales con motivos mudéjares y elementos decorativos de influjo islámico y gótico.

Las Capillas del monasterio son:

Capilla de Santa Ana

 

La Capilla de Santa Ana que se encuentra a la entrada del templo, construida en los primeros años del siglo XV, adornada con pinturas murales gótica-flamencas de la misma época. Destaca el Sepulcro de los Velasco de estilo gótico realizada por el escultor Egas Cueman. Desde esta capilla, en el cuerpo inferior de la torre de la portería (a la parte izquierda de la entrada) existe una fuente de bronce o lavatorio de 1402. En esta misma capilla sorprende un relieve gótico de la Anunciación tallado en alabastro y atribuido al mismo autor Egas Cueman. El retablo existente posee un retablo barroco con lienzos de Pablo de Céspedes.

Nave de Santa Paula

 

La Nave de Santa Paula comunica la Basílica con el templo, donde destacan en su parte superior unas pinturas murales de estilo mudéjar y una inscripción latina en letras góticas. Destacan dos lienzos: “La Aparición de Nuestra Señora al Pastor Gil Cordero”, barroco de Pedro José de Uceda (1737) y “Aparición de fray Fernando Yáñez a fray Juan de Carrión”, del pintor guadalupense fray Juan de Santa María.

Real Capilla de Santa Catalina

 

La Real Capilla de Santa Catalina es una construcción de mediados del siglo XV, de planta cuadrada cubierta con bóveda de crucería en la que se ubican dos retablos barrocos de Santa Catalina y Santa Paula, de Giraldo de Merlo (Siglo XVII), además de otras esculturas y una rica colección de siete lienzos, de tamaño mediano, barrocas de la escuela sevillana atribuidas a fray Juan de Santa María, pintor jerónimo del siglo XVII.

Capilla de San Gregorio

 

La Capilla de San Gregorio ocupa la parte baja de la Torre del mismo nombre y en el pasadizo que comunica el claustro mudéjar con la Capilla de Santa Catalina, después de la Capilla de Santa Cecilia. Destaca en este espacio el sepulcro del Prior Juan Serrano y el retablo en honor a San Gregorio que es un conjunto de clasicismo barroco, con dos lienzos de Pedro de Villafranca, San Gregorio Magno y Inmaculada Concepción de María.