EL MONASTERIO

Un tesoro cercano por descubrir

REAL MONASTERIO DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Cuenta la leyenda que, a finales del siglo XIII, un pastor de Cáceres, llamado Gil Cordero, encontró enterrada junto al río Guadalupe una talla de la Virgen María, que habían escondido allí unos clérigos de Sevilla, que huían de los moros, hacia el año 714. Al pastor, cuando andaba buscando una vaca, se le apareció la Virgen y le pidió que edificara para ella una pequeña ermita, cosa que hizo.

El rey Alfonso XI, que solía ir a cazar por la zona, decidió ampliarla y en 1337 mandó construir una iglesia mudéjar que declaró Santuario Real.

Pero la iglesia del Real Monasterio de Guadalupe se ha levantado tres veces. La que ha llegado a nuestros días es de estilo gótico.

La iglesia tiene planta de cruz latina y tres naves, crucero y cabecera y ábside poligonal. En su retablo mayor se pueden contemplar esculturas de Jorge Manuel Theotocópuli, hijo de El Greco.

El monasterio cuenta además con dos claustros. El mudéjar es de los más bellos de su estilo, con un templete central que se atribuye a Fray Juan de Sevilla. Este claustro posee algunos lienzos con representaciones de los milagros de la Virgen.

 

Durante el tiempo en que los Jerónimos gobernaron el santuario, el extremeño Francisco de Zurbarán pintó ocho lienzos para decorar la sacristía, así como diversas escenas de la vida de estos monjes. También decoró los techos y la pequeña capilla de San Jerónimo.

El camarín de la Virgen, denominado por algunos la “antesala del cielo”, es de planta octogonal y estilo rococó, fue obra de Francisco Rodríguez Romero. En esta sala se pueden observar pinturas de Luca Giordano y murales de Francesco Leonardi.

El Museo de Bordados muestra los trabajos artesanales realizados en el propio cenobio. El museo de libros miniados se encuentra en el claustro mudéjar, y el museo de pintura y escultura, en los que hay obras de El Greco y Goya, en la antigua repostería.

Dos fechas importantes para Guadalupe y su monasterio son el 8 de septiembre, día de Extremadura, ya que la virgen es patrona de la región; y el 12 de octubre, por ser la Virgen también Reina de la Hispanidad. Esta última celebración ostenta el título de fiesta de interés turístico de Extremadura.

La leyenda

La existencia de este Monasterio y Santuario está estrechamente ligados al origen de la imagen de Santa María de Guadalupe, y por tanto es esta el motivo de su construcción y de su expansión por todo el mundo. Algunos códices antiguos sitúan el origen de la imagen de la Virgen de Guadalupe en el siglo I del cristianismo y a su autor al mismísimo San Lucas, aunque la imagen que hoy se venera en este lugar es una talla románica, en cedro, del siglo XII.

Según la leyenda después del fallecimiento de San Lucas, la imagen fue enterrada junto a él y trasladada junto a sus restos desde Acaya (Asía Menor) hasta Constantinopla en el siglo IV. Desde allí el cardenal Gregorio la llevó a Roma (582), siendo elegido papa en el año 590 con el nombre de Gregorio Magno. Se convierte este papa en el principal devoto de la imagen y el primer artífice de la expansión de la misma en Roma. La imagen se trasladó desde Roma a Sevilla, pues el papa se la regaló al arzobispo de la ciudad hispalense, San Leandro, en cuya iglesia principal comenzó a venerarse hasta el comienzo de la invasión árabe (711).

Hacia el año 714 huyendo de esta invasión unos clérigos que huían de Sevilla de la llevaron consigo y algunas reliquias de santos, escondiéndolos en los márgenes del río Guadalupe, cerca de la falda sur de la sierra de Altamira, donde fue hallada por un pastor llamado Gil Cordero.

Andaba el pastor varios días buscando una vaca extraviada hasta dar con ella y hallarla muerta. Al tratar de aprovechar la piel y hacerle en el pecho la señal de la cruz el animal se levantó y en ese momento se le apareció la Virgen que le habló, acomendándole la tarea de excavar en aquel mismo lugar para encontrar su imagen y posteriormente edificar una ermita que a la postre se convertiría en Monasterio y Santuario.

La historia

El Santuario comenzó su andadura a finales del siglo XIII, siendo inicialmente una pequeña ermita, pobre y humilde, custodiada en sus primeros años por el sacerdote Pedro García (1330), a la que sustituyó la denominada segunda iglesia a finales del siglo XIV. Alfonso XI, que gustaba cazar por estas sierras, visitó Guadalupe en el año 1335, contemplando el estado ruinoso de la primitiva ermita y comenzando las gestiones para proceder a su restauración.

Se designó al cardenal Pedro Gómez Barroso como custodio, ocupándose de tal cometido desde 1335 hasta 1341. En este tiempo se fundó en 1337 la Puebla y por orden de Alfonso XI comenzaron a construir el Monasterio (1340) solicitando y obteniendo para este lugar la creación de un priorato secular y lo declaró de su real patronato. El priorato secular, dotado con el señorío civil del prior sobre la Puebla, estuvo dirigido por cuatro priores entre los años 1341 y 1389, finalizando este con la entrega del santuario a la Orden de San Jerónimo, que se mantuvieron en este lugar cuatro siglos, hasta que la desamortización de 1835 puso fin a este periplo, pasando a ser parroquia secular de la archidiócesis de Toledo, que regentaban sacerdotes diocesano hasta la llegada de la Orden Franciscana en 1908, que es quien rige desde entonces y hasta la actualidad el Monasterio y Santuario.

Fachada Monasterio años 50
Como distinciones destacables la concesión del distintivo “Real” por concesión de Alfonso XI en 1340, “Pontificio” por concesión de Pío XII en 1955, “Monumento Nacional” en 1879 y “Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO en 1993.
La imagen de Santa María de Guadalupe ostenta el título de “Reina de las Españas o de la Hispanidad” otorgado por Alfonso XIII en 1928 y Patrona de Extremadura” en 1907.

Fachada Monasterio, en la actualidad
Tiene este enclave una historia de Fe y Cultura de más de siete siglos, manifestadas en su majestuosa biblioteca y librería y capillas musicales, en su Scriptorium o Escribanía de libros miniados o “iluminados”, en sus talleres de bordados, de orfebrería, en sus reales hospitales, farmacia y en todas sus obras artísticas.

El Monasterio de Guadalupe es y fue un monumento de notable importancia: Fue el principal Monasterio de la Orden Jerónima, es un exponente excepcional de la arquitectura por su diversidad y variedad de estilos (destacan el Templo, Claustro Mudéjar y templete, este último, único en el mundo), vinculado a la historia media y moderna de España por su relación con los reyes Católicos, protagonismo de excepción con la evangelización y conquista de América, centro de cultural de primer nivel, centro de investigación y enseñanza (escuela de medicina, botica, scriptorium…), talleres de diversa índole (bordados, orfebrería, miniados), biblioteca con un fondo extenso y rico, centro de peregrinación y hospedería.

Peregrinos ilustres

 

El santuario y monasterio de Guadalupe, con sus más de siete siglos de fe, devoción mariana y cultural, ha sido por méritos propios uno de los destinos preferidos de un buen número de peregrinos, viajeros, visitantes, turistas e ilustres personajes de la historia de España desde el siglo XIV y hasta la actualidad. La riqueza artística que encierran estos muros, unidos a la devoción y el fervor popular por la imagen de la Virgen, ha cautivado en todos los tiempos a personas de reconocimiento público, político, religioso, artístico y de otra índole, lo que sin duda ha contribuido a engrandecer este enclave monacal en todo el universo. La certificación de estas visitas, viajes o peregrinaciones, llega a nuestros días a través de los numerosos documentos, publicaciones, crónicas y otros testimonios escritos, realizados por los propios protagonistas o en los documentos monacales que los monjes han custodiado a través de los siglos.

Algunos de los más relevantes fueron los siguientes:

Reyes, reinas y otras realezas

Desde que fundase la Puebla y monasterio, Alfonso XI, la práctica totalidad de los reyes de Castilla tenían por tradición acudir a este lugar, la cual también se extendió a la casa de Austria y se perdió, entre los siglos XVIII y XIX con la llegada de los Borbones, siendo recuperada la misma por Alfonso XIII (abuelo del actual J. Carlos I).
Comienzan las peregrinaciones reales a este santuario con Alfonso XI, quien tras la batalla del Salado viene a Guadalupe el 25 de diciembre de 1340 para dar gracias a la Virgen.

Juan II de Castilla hace lo propio en el año 1430, acompañado de su privado Álvaro de Luna y de Juan II de Aragón y I de Navarra, grandes devotos de la imagen de Las Villuercas. En 1464 Enrique IV, su hermana Isabel y Alfonso V de Portugal se encontraron en el Monasterio, para intentar casar a la futura reina, Doña Isabel, que entonces contaba con 13 años y posiblemente fue la primera vez que se encontró en este lugar. Los restos de Enrique IV (muerto en 1474) y de su madre, la reina Doña María de Aragón reposan entre estos muros, indicativo del apego real con este santuario.

La mayor vinculación real, por el número de veces que vinieron hasta Guadalupe y por su apego, fue precisamente la de los Reyes Católicos, don Fernando y Doña Isabel. Esta última incluso ordenó que su testamento se custodiase por los monjes, como así fue. Aquí en Guadalupe, también se dispusieron las órdenes que Cristóbal Colón necesitaba para emprender el viaje hacia la conquista de América. Como fecha importante, la presencia de esta y su esposo, don Fernando, el 20 de junio de 1492 para firmar las cartas a los alcaldes de Palos y Moguer para ayudar a Cristóbal Colón en el aprovisionamiento y preparación de sus carabelas para el viaje.

El emperador Carlos V pasó también por Guadalupe la semana Santa de 1525, acompañado de su hermana, la reina de Francia doña Leonor, Infanta de Castilla y otros altos personajes de la Corte Imperial.

Felipe II, estuvo en Guadalupe por primera vez el 18 de enero de 1570, cuando iba camino de Córdoba y acompañado por sus sobrinos, hijos de su hermana. El rey de Portugal, don Sebastián y su tío Felipe II también se encontraron en Guadalupe en las navidades de 1576.

Felipe III hizo lo propio en cuatro ocasiones (1605, 1618 y doblemente en 1619) y Felipe IV y su hijo natural, Juan José de Austria, también contemplaron las maravillas artísticas de este lugar.

 

 

 

Los borbones Felipe V, Luis I, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV, Fernando VI, Isabel II y Alfonso XII no consta que peregrinasen hasta este Santuario. Sin embargo, si lo hizo Alfonso XIII que estuvo por primera vez en Guadalupe en diciembre de 1926 siendo el primer Borbón en visitar el monasterio. También fue, junto con el Cardenal Segura, el encargado de coronar a la Virgen de Guadalupe como reina de la Hispanidad, el 12 de octubre de 1928.

 

Después de este, su nieto don Juan Carlos I, ha visitado varias veces Guadalupe: Como príncipe en 1961 y 1965; como rey en 1977 (con la reina Doña Sofía de Grecia), en 1978 (con su esposa y sus hijos, el príncipe don Felipe y las Infantas Elena y Cristina) y en 1990. El 19 de junio de 1992, doña Sofía vino para presidir la Conferencia de Ministros Iberoamericanos de Educación, visita que también hizo en solitario en el año 2003. En el año 1994 son los Reyes de Bélgica, don Alberto II y su esposa doña Paola hacen lo propio acompañando a los monarcas. El Rey Felipe VI y la Reina Leticia, siendo príncipes de Asturias, estuvieron en diciembre de 2004.

 

 

* Textos cedidos por Felipe Sánchez Barba

Escritores, historiadores, cronistas y viajeros

Miguel de Cervantes, tras su liberación del cautiverio de Argel quiso acercarse a este santo lugar para ofrecer a la Virgen las cadenas del cautiverio. Lo hizo en el año 1580, época en la que la basílica contaba con un espacio reservado para los grilletes de liberados.

 

 

 

Cronistas y viajeros como el Barón de Romithal, cuñado del rey de Bohemia, o el médico alemán Jerónimo Münzer pasaron por este monasterio. Entre los cronistas, se destacan los relatos de los viajes del portugués Gaspar Barreiros, que estuvo en el santuario en 1536, o las crónicas del historiador sevillano Pedro de Medina (1549), junto a las referencias a este lugar en el Viaje de España de Antonio Ponz, o las del valenciano Bartolomé de Villalba y Estaña, que en 1577 escribió el libro Los veinte libros del peregrino curioso.

Otros como el francés A. Jouvín, el agregado de la embajada francesa Laborde, el famoso Pascual Madoz para recabar datos para su diccionario y Víctor Balaguer que en su libro Los frailes y sus conventos da cuenta de este cenobio.

 

 

 

Existen testimonios de las dos visitas del capitán inglés Samuel Edward C. Widdrington, la segunda vez acompañado por el Doctor Daubeny, profesor de Química y Botánica de la Universidad de Oxford.

 

 

 

Miguel de Unamuno llega a Guadalupe en junio de 1908, publicando tres años más tarde los recuerdos del viaje en su libro Por Tierras de España y Portugal.

 

 

 

También hay documentación que acredita que también estuvieron en Guadalupe Iñigo López de Mendoza, (Marqués de Santillana), Luis de Góngora, Félix Lope de Vega Carpio, Vicente Barrantes Moreno, Antonio Reyes Huertas, Rafael Alberti, José María Pemán y muchos/as otros…..